22.3.09

DESDE CANADA. Diego Herrera Yayo




Diego Herrera, más conocido en el mundo de la caricatografía como Yayo, nos ha acercado, hasta estas orillas caribes, su más reciente libro: Humoro Sapiens.


Un compendio de sutileza y onirismo que compartimos con los lectores TERMITA CARIBE.
Para quienes no conozcan la historia de este caricatógrafo colombiano, les contamos que es, junto a Naide, su colega y amigo, uno de los cultores con mayor proyección internacional del mal denominado Humor Gráfico colombiano.
El valor estético de su trabajo, en el que el surrealismos y la poesía visual tienen similires tesituras, ha sido reconocido por críticos de arte y lo han llevado a ganarse espacios propios en distintos museos a lo largo de la geografía americana.




Por las condiciones de su producción, una grafía que desafía al máximo el canon estético de la figura humana, así como por el contexto del desarrollo de su obra en la historia de la caricatografía colombiana, se puede clasificar a Yayo, como uno de los integrantes del Hito de los Innovadores.

Los integrantes del Cartel del Humor, -Jarape y Elena entre ellos-, han brindado, en distintas oportunidades, testimonio de su particular e intenso método de trabajo caracterizado por la búsqueda constante de una imagen mental que quiere trasladar al mundo de la sinrazón. Imagen epifánica que encuentra en el disparate como fuente de placer, la vía de escape a la sonrisa catártica y reparadora.
Y así lo reconocen en el libro especialistas del humor como Nag Kelig quien subraya el disfrute de Yayo con esas miradas alternas que transforman el mundo. Campos de visión o puntos de anclaje de aquello que creemos real, pero que Yayo nos revela, con sus deslizamientos oníricos, como realidades trasmutadas por la posibilidad de imaginar.
O la epifanía que Jean Paré, periodista y editorialista de la revista L´actualité, reconoce en la obra surrealista de Yayo, como medio personal de reencuentro con el humor y la humanidad. Porque los chistes gráficos de Yayo, provocan un asombro que golpea e iluminan el rostro con la calidad de la sonrisa. La esencia de su creatividad, nos dirá Jhon A Lent, editor del Internacional Juornal de Comic Art, es precisamente capturar, para nuestro disfrute, esas imágenes delicuescentemente absurdas.
Y si alguna razón fuera necesaria para encontrarnos con las sinrazones risueñas que suscitan las narraciones gráficas de Yayo,
recurriríamos al reconocimiento que el coleccionista y especilista en diseño gráfico, Jean Marie Bertin y diríamos con él que, ese creador internacional del que nos sentimos colombianísimamente orgullos, es, ante todo y sobre todo, un poeta. Un poeta de la imagen. Paradoja, sin duda, para algunos académicos que no reconocen la poesía fuera de la palabra escrita.
Por eso, mas allá de razones y sentidos, que por el contrario elude la obra gráfica de Yayo, la mejor de apreciar la dimensión poética de su obra es dejar fluir los ojos por la pantalla y reencontrarse con los múltiples sentidos que sus grafismos susurran.





















1 comentario:

TURCIOS. dijo...

GENIAL EL MAESTRO YAYO. SIN DUDA MARCÓ UNA ÉPOCA DE PENSAR DISTINTO,
MUCHOS SOMOS LOS ALUMNOS QUE TODAVÍA LO SEGUIMOS.
ABRAZO