19.5.08

HOMENAJE A PICASSO

PICASSO INMORTAL

El Museo Reina Sofía de Madrid concluyó el pasado cinco de mayo pasado una exposición en Homenaje a Picasso. Para celebrar al pintor universal, traemos a esta revista una animación de la Vauncouver Film School VFS, producida por Ricardo Marcelo Ortiz, que tiene al Guernica como hipotexto de su ejerecicio audivisual.

DESDE ESPAÑA, Enrique Perez Penedo


HUMOR SOCIAL EN ALICANTE

El 24 de abril se inauguró la muestra de Humor Social de la Universidad de Alicante, con obras de miembros de FECO ESPAÑA y algunos autores invitados como la presidenta de FECO Marlene Polhe o la colombiana Elena Ospina
Esta es la nota de prensa de de la Universidad de Alicante
"UN LIBRO TE HACE LIBRE"

En el marco de la Semana de la Lectura llega al Campus una nueva edición de Humor Social que, en esta ocasión, gira entorno al mundo de los libros.
Con el título Un libro te hace libre, diversos y reputados humoristas gráficos dejado constancia de su visión de la lectura y del papel que juega en la sociedad.
La muestra se inauguó el jueves 24 de abril en la sala Aifos de la Universidad de Alicante, a las 13.00 horas. Durante el transcurso de la inauguración se hicieron públicos los nombres de los premiados en la edición de este año de los Notarios del Humor.

Según el coordinador de la muestra, jefe del Gabinete de Imagen de la UA y presidente de FECO-España Enrique Pérez: “En esta edición, que está dedicada al libro, participaron 42 autores, entre los que destacan nombres como Forges, Zulet, Ermengol, Marlene Pohle, que es la presidenta de FECO-International, Edu, Malagón, Elena Ospina y Sex, entre otros”. “En la muestra se puede encontrar desde una visión de la libertad que aportan los conocimientos que extraemos de los libros, hasta chistes sobre libros digitales versus convencionales, etc.”, explica.

En la foto: Enrique Perez, Francisco Piedecausa, Francisco Ibañez y Elena Ospina


Ver el blog FECO ESPAÑA EN:

DESDE ESPAÑA.José María Varona

IBAÑEZ
Y MONTEYS
JUNTO A
MORTADELO
Y FILEMÓN
Notarios de Humor 2008

Coincidiendo con la VIII Muestra de Humor Socials inaugurada el 24 de abril pasado, una vez más fueron concedidos los premios Notario de Humor –que en los últimos años viene otorgando la Universidad de Alicante- que en esta ocasión han recaído en los dibujantes Francisco Ibáñez padre artístico de Mortadelo y Filemón y Enrique Pérez colaborador del diario “Información” de Alicante y actual presidente de FECO España y en la revista satírica de humor “El Jueves” representada por su director, también dibujante, Albert Monteys.

Previo a la concesión de los premios y en el marco de la Sala Aifós de la UA en donde está instalada la citada Muestra, el 9 de mayo actual se celebró una mesa redonda que fue presentada por Carles Cortés Director del Secretariado de Cultura de dicha Universidad, en la que participaron Ibáñez, Monteys y Enrique Pérez que actuó como moderador, algunos de los autores de los dibujos expuestos, medios de comunicación y público en general. La mesa que fue todo un éxito, no pudo discurrir en un ambiente más agradable y simpático gracias al buen hacer y a la buena disposición que mostraron los allí presentes.

En la foto: Carlos Villegas, Francisco Piedecausa, Francisco Ibañez y Elena Ospina.

En respuesta a las numerosas preguntas, Francisco Ibáñez comentó que se había sentido muy a gusto en el pasado año en Valencia en donde se le dedicó una falla –que fue premiada-, con la que disfrutó muchísimo sobre todo a la hora de ver como ardían aquellos personajes más bien bordes, que no le habían permitido jubilarse todavía.

También dijo que la promesa que hizo de dedicar un álbum a la fiesta de la Fallas seguía en pie. En su larga vida de profesional, él se había visto siempre rodeado de grandes dibujantes por los que sentía una gran admiración –Escobar, Cifré, Conti, Peñarroya entre otros- pero que lo suyo había perdurado en el tiempo por que había cuidado mucho el guión procurando no reiterarse, lo que había llegado a los chavales que al final son los mayores críticos, y también por su capacidad para estar tocando siempre cosas de actualidad –lo último El 2 de Mayo y las Olimpiada de China-.

Antes se hacían muchos tebeos que servían para que los niños se aficionaran a la lectura, digiriendo de forma fácil esos “bichitos” que son las letras que están dentro de los bocadillos de los tebeos; ahora la cosa era distinta, a los niños de este tiempo lo que le va es la pantalla; la que sea: ordenador, play.

Añadió que a la hora de dar vida a sus personajes, nunca había buscado gente especial sino tíos vulgares muy lejos de los clásicos héroes; pero eso sí, siempre un tanto “cabroncetes”. Hace años –en la época de la Dictadura- hubiese sido inútil por la censura, haber creado un personaje llamado Paco. Recuerda que aparte de los habituales Mortadelo y Filemón tenía personajes queridos, entre ellos el botones Sacarino (no en vano en sus tiempos mozos había sido botones de un banco).

Comentó igualmente, que no siempre le venía la inspiración y cuando eso ocurría se ponía delante de un papel en blanco y pensaba en el Dr. Bacterio, que era una mina sin duda porque a partir de ese momento, las ideas fluían como un torrente.

Mucho tiempo antes de haber ocurrido los actos terroristas de las torres gemelas, Ibáñez había dibujado un avión a punto de estrellarse con una de las citadas torres, por lo que algunos pensaron que tenía poderes adivinatorios; incluso hubo alguien que llegó a pedirle la combinación de la Primitiva del día siguiente.

También le preguntaron si iba a diseñar juegos para las plays; contestó que si de él dependiera, iba a ser muy difícil. Agregó que sus fuentes de inspiración estaban en la radio, prensa, televisión, en los políticos; en resumen, en las cosas de cada día: todos le daban ideas sin cobrar por ello royalties; un verdadero “chollo”.

En una ocasión, le confundieron con el cantautor Paco Ibáñez, la conversación telefónica fue muy bien en cuanto a entendimiento, hasta que le preguntaron si la guitarra la ponía él o ellos. Igualmente salió a la palestra, el tema de la película de Mortadelo –hacía referencia a la primera- que había sido todo un éxito (al tiempo que “Torrente” de Santiago Segura), cuando le presentaron al artista le dijeron que iba a representar a su personaje preferido, Ibáñez afirmó que de representar nada: aquel señor que tenía delante era el verdadero Mortadelo.

Para acabar se le dijo que mucho meterse con sus personajes y con lo que no le permitía cambiar de vida, pero que aquello debería ser otra cosa porque daba la impresión, de que en el fondo lo que le iba era la “marcha” en la que estaba inmerso, porque él, a pesar de los posibles inconvenientes, seguía con su ritmo, y además, con la sonrisa en los labios.

Reconoce que muchas veces había pensado en dejarlo todo y en las cosas distintas que haría a partir de ese momento, pero también pensaba que esas cosas apenas iban a interesar a nadie, por lo que no tenía más remedio que seguir adelante, en este momento, con lo que tiene entre manos; al menos mientras el cuerpo aguante.

VER EL VIDEO: NOTARIOS DE HUMOR 2008


Las preguntas a Monteys, en especial, estuvieron relacionadas con el conflicto creado por la famosa portada –de Guillermo y Manel- en la que estaban los Príncipes de Asturias en actitud comprometida y que terminó con el secuestro de la revista “El Jueves”.

Sobre el particular ellos no pensaban que la cosa iba a provocar tanto revuelo, y que suponían que no estaba en el interés de la Casa Real en que las cosas ocurrieran como ocurrieron, porque gracias a ello, todo el mundo se enteró de algo que se hubiese quedado solo a nivel de mercado interno, tal como había ocurrido con otra viñeta, prácticamente igual, publicada tiempo atrás con la misma escena, pero en aquella ocasión con Álvarez Cascos y su compañera como protagonistas.

Puede decirse que el hecho fue una bendición a nivel económico y desde el punto de vista del marketing, ya que se vendieron 120.000 ejemplares y solo se retuvieron unos 100 ejemplares, y “El Jueves” se hizo famosísimo porque el asunto dio la vuelta al mundo, aunque tuvo su parte negativa pues ahí quedan unos compañeros imputados y todo lo que eso significa a la hora de sacar un pasaporte o a la hora de adoptar un niño, entre otras cosas.

Ellos a pesar de todo, tuvieron la ventaja de que colaboraban en un medio conocido que originaba simpatías incluso entre policías y jueces, lo que hizo la situación fuera más llevadera. El problema está cuando hay por medio publicaciones y dibujantes más modestos –caso de Lamber en Sagunto con un dibujo sobre el Teatro Romano- en el que las cosas pueden discurrir de forma distinta.

También se habló de cuando tuvo lugar la “movida” sobre las caricaturas de Mahoma; ellos sacaron una portada en la que decían que “se habían c.”. Pasado el tiempo, Monteys piensa que en aquella ocasión se habían equivocado porque lo que el lector de “El Jueves” pedía, era un acto de valentía; un acto comprometido, que ellos no supieron tener en cuenta. Si en cambio se metieron con Ariel Sharon con una caricatura en la que le representaban con cara de cerdo, cuyo autor fue Vizcarra, el cual –en gran parte por culpa de sus bromistas compañeros que le metieron miedo- vivió un tiempo asustado; creía ver bombas hasta debajo de su cama.

Aunque no estaba en el programa, al final de la mesa redonda, les cayó –en especial a Ibáñez- el clásico aluvión de forofos, que con sus tebeos y papeles en blanco, pedían dibujo y firma a los invitados.

A continuación tuvo lugar una comida homenaje a los premiados que fueron acompañados por autoridades de la Universidad de Alicante y algunos de los autores de obras expuestas: Elena Ospina, Gab, Harca, Lamber, Lanzón, Nerja, Sánchez, Ortifus, Moreno, Piedecausa, Petete, Sebas y Che.

También estuvieron presentes, entre otros, la esposa e hija mayor de El Keto -recientemente fallecido- lo que fue aprovechado, con unas emotivas palabras, para recordar al compañero desaparecido, a pesar de lo cual mantiene colgados sus dibujos en la exposición. También se aprovechó el momento para la entrega de los “Nasostis” (una figura diseñada por Ortifus) y de la beca que les acredita como Notarios de Humor, a Francisco Ibáñez, Albert Monteys y también a Enrique Pérez (esta última entrega fue una sorpresa, ya que el hecho se había ocultado hasta el final), que fueron entregados por Jesús Pradells Vicerrector de Extensión Universitaria, Carles Cortés Director del Secretariado de Cultura y Josefina Bueno directora del Secretariado de Extensión Universitaria, todos de la Universidad de Alicante.

El acto acabó y todos regresaron a sus lugares de origen, en donde quedarán a la espera de una nueva convocatoria que ponga en escena la IX Muestra de Humor y la concesión de los nuevos premios Notarios de Humor 2009.

J. M. Varona “Che”
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DESDE COLOMBIA. Darío Fernando Patiño.


PRÓLOGO PARA UN PROLOGUISTA

Que satisfacción poder venir dos veces en menos de 24 horas a la Gobernación del Quindío por razones muy diferentes de las políticas o burocráticas. Que emoción asistir a dos alumbramientos, como la exposición de Olga Lucía Jordán “El alma de las flores” y el lanzamiento del libro de José Nodier Solórzano, “Historias del Prologuista”. Esta misma semana en Bogotá, recibí el libro Algo pasa en casa de la sicóloga Maria Elena López, que aunque no sepamos es una de las quindianas que más libros ha publicado. Tres amigos, tres artistas, tres trabajadores incansables en sus disciplinas.

He dicho que estoy asistiendo al segundo de los alumbramientos, y no a la presentación de un libro, porque así lo puedo asumir más como un acto humano que como un trabajo de análisis literario. Con perdón de los amigos literatos, no me voy a dedicar exclusivamente a mirar detalles de forma o de técnica, ni a hacer comparaciones bibliográficas o referencias históricas.
Prefiero hablar, en principio y especialmente, del logro de un luchador consistente y obstinado. De un hombre que desde muy temprano, asumió voluntariamente y sin ninguna influencia, ni presión, ni herencia, la batalla con las palabras y las historias. Una batalla solitaria, si se tiene en cuenta que en una época de colegio y en Calarcá, es más cómodo y hasta más aceptado, tomar los caminos del deporte, el ocio, la conquista o la rumba.

Desde muy jóvenes le decimos poeta. A otros compañeros de colegio los llamábamos por lo que fueron en esa época, y que dejaron de ser. José Nodier en cambio fue y sigue siendo, un lector y un escritor. Pudo haberse perdido en la burocracia o en la política. Pudo dejarse embelesar por un cargo público y la inútil vida social que esto conlleva. Pero no. Hizo de la lingüística y literatura su carrera universitaria y su oficio, a veces permanente, a veces paralelo, pero siempre consistente.

No ha sido sin embargo una carrera frenética. Como su propia manera de ser, de caminar y de hablar, ha ido serenamente, poco a poco. Pero eso no significa que no haya sido temprana. Ganó un concurso nacional de cuento juvenil, cuando la mayoría de sus contemporáneos ni siquiera sabíamos qué era cuento o por lo menos creíamos que cuento era uno de esos comics que alquilaban en puestos de revistas. El profesor de español, don Gonzalo Gutiérrez fue el encargado de enseñarnos lo que representaba el triunfo de Nodier.

Escribía poesía, cuando todos creíamos que solamente eran poetas unos señores mayores, calvos, encorbatados y bohemios. ¿Pero un vecino de pupitre poeta?. ¡Increíble!. Y hasta objeto de no pocas burlas.

Nodier siguió abriendo caminos silenciosamente y sin estridencias. Muchos de ustedes no sabrán que durante casi tres años, este calarqueño que de Bogotá apenas conocía dos calles, se convirtió en el escritor en la sombra de los discursos y mensajes de un alcalde de Bogotá. Hizo tratados sociológicos sobre la capital, informes económicos, políticas de seguridad y saludos a reinas y visitantes ilustres.

Ese paso por la administración de una de las ciudades más pobladas de América Latina le hizo creer que podría formar parte del gobierno de Calarcá. Por fortuna el experimento no duró mucho: por fortuna al menos para la literatura. Porque siguió escribiendo como columnista y ganando premios inesperados como un nacional de cuento en Barrancabermeja. Sin abandonar sus inquietudes políticas, canalizadas esta vez al gremio de los escritores. Por eso es ahora el Presidente del Consejo Nacional de Literatura.

Pero lo más importante. Y que nos reúne hoy, es que con este libro “Las historias del prologuista”, tenemos en nuestras manos la sospecha (y hasta la evidencia) de que Nodier no ha dejado de escribir ni un día. La impresionante técnica aquí desplegada, demuestra un escritor de oficio, un lector de formación, un narrador estructurado. No estamos ante uno de los acostumbrados textos de remembranzas, cargados de retórica y almíbar. No es un libro paisajista ni un anecdotario regional.

¿Qué es entonces?

Confieso que esa pregunta me estaba atormentando. Lo lógico sería que en la presentación yo dijera de qué trata, como cuando se cuenta una película o una novela. Pero no es fácil. En buena hora me encontré anoche con Humberto Senegal, gran escritor y gran lector. Y empezó a definirme el libro con una fluidez y una convicción que preferí pedirle que no me dijera más para no caer en la tentación de plagiarlo. Aunque creo que será inevitable que lo haga. No solo porque me parecieron muy sabios sus comentarios sino también porque los comparto plenamente.

Comparto que es un libro que romperá con todos los esquemas en nuestra narrativa regional y que si sigue su camino,- y ojalá suceda-, sorprenderá en otros ámbitos. Es un libro que se puede leer como novela, como cuentos separados, o como autobiografía. Nodier experimenta en diversos géneros: aparece como cuentista, como prologuista, como analista literario. Pero ni siquiera aparece. Pone a otros a hablar de él. Hay una diversidad de narradores que se refirieren a un José Nodier Solórzano Castaño que está desaparecido, perdido en sus misterios y en sus mentiras. Solórzano Castaño, a quien el autor –en un desdoblamiento magistral- califica de farsante e impotente en la creación y en las noches de cama, es el incierto protagonista y a la vez anti galán de unos hechos insólitos y de unas historias de desamor que se cruzan y se explican a través de una serie de cartas.

Cartas mezcladas con relatos. Relatos precedidos de aforismos. Notas introductorias y aclaratorias, epílogos. Un rompecabezas complejo pero a la vez fácil de armar.

Fácil porque Nodier hizo un trabajo de asepsia con su lenguaje. Sabe bien los riesgos de nuestra influencia retórica y se cuida de caer en la trampa de las exuberancias. No se preocupa por eternas descripciones de lugares. Son unas pocas calles, unos cuantos hoteles, algunos puntos de referencia conocidos y familiares en Calarcá, Armenia, Bogotá o Neiva. No se va a buscar los nombres de sus protagonistas en las lápidas de los cementerios como dicen que hacía Rulfo. Son los nombres de su hijo, o las adaptaciones poco disimuladoras de los nombres y de los apodos de sus amigos. Digo: son los nombres o adaptaciones de los nombres. Para que no se tome con mucho realismo y terminen algunos amigos reclamándole por el papel indecoroso que les atribuye en las historias.

Las historias del prologuista es sorprendente en muchos sentidos, además de los ya anotados. Es un libro que contiene ya su propia crítica. El autor pone en la boca de otros, duras, durísimas palabras contra los textos de Solórzano Castaño. Lo descalifica en lo íntimo y en lo profesional. Deja por el piso su estilo y su técnica, como si se estuviera preparando para la inclemencia de sus colegas, que él conoce y padece plenamente. Pero como batallador de la palabra, también lanza puyas, y bien duras, contra otros escritores. Y escritoras. Porque la literatura femenina no se salva.

Me preguntarán los lectores desprevenidos y comunes y corrientes si es un libro entretenido. Yo diría que si como entretenido se endiente un libro de aventuras, de nubes, ríos y montañas, de lucha de pobres contra ricos, de bromas y de anécdotas, no lo es. Pero lo es si aceptamos divertirnos con la literatura como quien se divierte en una montaña rusa.

Son relatos de soledad, de marginamiento, de infidelidad y traición. Una prostituta solitaria en busca de un amor imposible, un padre sospechosamente consentidor con su hijita, una esposa de director de prisión que se entrega en una terrible terapia con los reclusos y un arquero de futbol que después de reunir todas las condiciones sale goleado por una traición amorosa. No hay finales felices en las historias. El final feliz se produce cuando al leer uno las últimas líneas, se da cuenta de que ha llegado a su punto culminante un gran trabajo. Una gran obra. Y uno quiere devolverse para entenderla mejor, para sentirla plenamente. Es lo que hecho en las últimas horas, después de que Senegal me dijera: léela con cuidado. Creía que lo había hecho, pero repasándola comprobé que no me equivocaba en mi juicio inicial y que no era simplemente que estuviera celebrando el esfuerzo de una persona cercana.

“Debes sentirte orgulloso de presentar este libro”, me sentenció Senegal.

Profesionalmente me siento orgulloso. Muy orgulloso.

Personalmente me siento complacido, feliz… muy feliz de hacerlo…

Darío Fernando Patiño
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DESDE COLOMBIA.J.N.Solórzano Castaño

LOS DERROTADOS
NO SOMOS INOCENTES


Alguna vez el personaje de mis cuentos, Solórzano Castaño, fue invitado a un encuentro nacional de escritores por la paz de Colombia, en el que leyó una ponencia que llamó Los Derrotados no Somos Inocentes. Después de esa lectura, Solórzano Castaño se dedicó a escribir cuentos y se matriculó en la peregrina idea de crear la Asociación de Ficción Ficción, Asoefifi . Hoy, como homenaje a mi personaje, ahora desaparecido, quiero compartir con ustedes algunos apartes de esa ponencia, que en ese tiempo fue de interés de un buen amigo, Arturo Alape, historiador y novelista ya fallecido..

Leo entonces fragmentos de ese texto:

Algunos pensamos que el siglo veinte en Colombia, como expresión de modernidad política, tuvo dos hechos fundamentales que contaminaron su río histórico: de una parte, la desaparición de la línea de pensamiento social, con la caída del segundo gobierno de López Pumarejo y, de otra, el magnicidio de Jorge Eliécer Gaitán, hace 60 años, cuando asesinaron a bala la ilusión de equidad y justicia social de una buena parte de la sociedad. Con ello, el Establecimiento, las élites de Colombia, crearon un fenómeno de la naturaleza social, amalgama de exclusión y resentimiento, monstruo cruel e inmisericorde, que hoy, tantos años después, no termina de matar.
Cercenadas esas vertientes de nuestra sociedad, el país volvió a quedar en manos de los herederos de la denominada regeneración política del siglo diecinueve, con lo que dimos un gran salto, un salto inmenso hacia atrás: vuelta canela y media hacia el pasado.
Y lo digo porque por primera y última vez en el siglo veinte, perdíamos la oportunidad de vislumbrar la utopía de la síntesis nacional, el proyecto histórico común que todos podríamos ilusionar, es decir, la comunión entre quienes decidían el destino colectivo y los demás, los de la periferia, quienes sufrían por cuenta de esas decisiones.
Albert Camus, el autor de La Peste, decía al respecto de inequidades similares que: Uno no puede ponerse del lado de quienes hacen la historia sino al servicio de quienes la padecen

VIVIMOS LA CERTEZA DE UNA INCERTIDUMBRE

Desde ese tiempo vivimos la certeza de una incertidumbre, la cotidianidad de la desesperanza, que aún no termina, y que por el contrario se alarga y se agudiza con hechos como el secuestro y la retención, la violación de los derechos de la sociedad civil en el conflicto, la instauración de mecanismos legales para la implantación descarada de la impunidad oficial, como la Ley de Justicia y Paz.
Es una incertidumbre que se convierte en angustia colectiva. Y en exclusión.
Entre todos, unos por interés económico y político y otros por pasividad y resignación hicimos y aceptamos la exclusión como principio social. La aceptamos, y al hacerlo nos entregamos al vórtice de la discriminación per se, como política de Estado.
No sabemos en qué momento, un pueblo que se resistió a la conquista española con la dignidad del Cacique Calarcá, que proclamó con José Antonio Galán la necesidad de la resistencia civil, que hizo de la libertad de pensamiento un libro abierto con José Maria Vargas Vila, que defendió con su voz mestiza la oportunidad de los pobres sobre la tierra, con Jorge Eliécer Gaitán, que creó movimientos estudiantiles y sindicalistas en los años treintas y setentas, que resistió la muerte de sus mejores hombres en los años ochentas, un pueblo que creíamos orgulloso y enhiesto, no sé en qué momento se entregó en los brazos de la molicie, de la permisividad y, en especial, en qué momento cambió su espiritualidad, hecha de mineral y sal pétrea, por la cobardía del silencio y de la complicidad.
Un pueblo que trocó el significado de convivencia por el de connivencia.
Ahora, por ejemplo, cuando hablan de Colombia, y dicen que lo mejor de lo nuestro es la gente, yo creo lo contrario, yo creo que lo mejor de este país son sus paisajes, sus animales y su flora.
Ahora que la propagandería oficial dice que Colombia es pasión, uno podría pensar que sí, que si es pasión, pasión por robar, por matar y por ofender el alma del cosmos. Herencia que se prefiguró en el siglo diecinueve en la Regeneración de Núñez, reelecto cuatro veces, y que se plasmó en la oficialización de la exclusión e insularidad en los preceptos constitucionales de 1886.

¿LOS DERROTADOS SERÁN INOCENTES?

¿Quiénes eran esos herederos de la regeneración de quienes hablamos y qué tienen que ver con el Acuerdo Humanitario que pedimos ahora en el siglo veintiuno, y por qué recurrir a la historia para explicarnos la impotencia de millares de colombianos que hoy viven el secuestro y sus efectos?
Lo primero que tenemos que decir es que el país, se encuentra sobrediagnósticado, y que aquí no vamos a vislumbrar respuestas precisas para males cuya metástasis ya está confirmada.
Encontraremos valores y significados para símbolos de una nación que se debate entre la estulticia, la resignación y la cobardía. No olvidemos en este orden de ideas que Gesualdo Bufalino, el escritor italiano interrogaba así a sus contemporáneos:

Los vencedores siempre son culpables, y está bien. Pero los derrotados, ¿seguro que son inocentes?

LA PRECARIA MODERNIDAD DE COLOMBIA EN EL SIGLO XX

De repente Colombia despierta en 1934 a los albores de su particular siglo veinte. Y ya, en Estados Unidos, el Presidente Rooselvelt, con su teoría del Nuevo Trato, empezaba a implantar las nociones del Estado Benefactor y de sus políticas del Buen Vecino.
De repente, Colombia, se ve abocada a la suspensión de sus pagos de deuda externa, en el contexto del conflicto con el Perú, pero también a una revolución al interior de sus instituciones.
A mi modo de ver de 1934 a 1 948 , mientras dura la influencia de López Pumarejo, y de Gaitán sobre sus conciudadanos más próximos, y mientras las reformas de la Revolución en Marcha en buena parte condicionan al mismo Eduardo Santos, tiene lugar, en ese precario lapso, la modernidad en Colombia.
Después, a pesar de que la ciencia y la tecnología han llegado con su avasalladora velocidad, de que nuestra medicina es competente en el planeta y de que en la Universidad del Quindío hacemos investigación de vanguardia, de que nuestros cantores sintonizan su música con la sensibilidad de los latinos de otras latitudes, y de que Rodolfo Llinás nos redescubrió que la cabeza tiene funciones más importantes que el hábito de portar un sombrero, a pesar de todo ello, Colombia es un mapa de significados dispares e irregulares, como nuestra topografía, en donde es muy fácil pasar de costumbres feudales, donde domina un señor y obedece un siervo, a los estertores de la postmodernidad, tiempo sin espacios, cuando las emociones semejan el aleteo de una mariposa o la provisionalidad de una rosa al viento, es decir, cuando lo efímero y lo veloz, a pesar de nuestra absurda ilusión de permanencia y de edificación de tradiciones- que tan sólo es la expresión de un pavor colectivo a la muerte- lo efímero y lo veloz, campean en los corazones de esos jóvenes que inventaron en la calle otro lenguaje para entenderse entre sí.

EN 1948 COLOMBIA APAGÓ LA LUZ EN EL SIGLO VEINTE

Decía que con la muerte de Gaitán, Colombia apagó su luz en el siglo veinte.
Lo que vino después, con la instauración del Frente Nacional como fórmula política de apaciguamiento, si bien fue útil en su momento, al final se constituyó en la fácil claudicación del pensamiento. Canjeamos ideología por pragmatismo, y al hacerlo entregamos el país al claroscuro de la ambigüedad política.
Un hecho fehaciente que ejemplifica esa afirmación es que el país terminó uniformado en su ideología: o quién puede contradecir que los Santos, los Turbays, los mismos Lleras, los Gaviria, los personeros del Liberalismo Clásico, cuya fuente era la Revolución Francesa, en verdad pensaban y hablaban como agentes de un conservadurismo obsoleto, fundamentado en la tradición y en la fe...
En 1963, cuando murieron John F. Kennedy y Teófilo Rojas, Chispas, el primero asesinado en Dallas y el otro en Calarcá, Colombia era una nación cerrada y trancada por dentro.
No existía, como en otros países, el fervor de sus movimientos estudiantiles o la energía volcánica de sus mujeres en las calles. Es más, mayo del 68 nos tomó con el credo en la boca, y no pudimos integrar a Camilo Torres, por ejemplo, a las corrientes de la lucha ideológica, social y política: lo enviamos, con su lúcida mirada de niño sorprendido por la luz de la mañana, a los montes y selvas, en la búsqueda de su propia muerte.
Tampoco tuvimos el valor de escuchar con paciencia los desgarradores y proféticos mensajes de los poetas y escritores. En el siglo veinte, para sólo citar algunos casos, no esforzamos nuestro oído para descifrar el significado de las palabras de Luis Vidales, de Baldomero Sanín Cano, de Gerardo Molina, de Diego Montaña Cuéllar, de Fernando González, y del mismo Gonzalo Arango.
¿En qué momento trocamos la sal y el mineral de nuestros espíritus por la cobardía, el silencio y la complicidad?
No lo sé. Pero lo ocurrido en las elecciones de 1970 dice muy bien de cómo somos los colombianos. Acallados por el autoritarismo del Presidente de turno, del cual hoy hacen apología cerrada los historiadores oficiales, hicimos de la prudencia y de la resignación bovina una forma de vida.
Miren estos ejemplos de tragedias nacionales, frente a las que guardamos silencio colectivo:
La irrupción del contrabando en la Guajira y su progresiva conversión en todo el país en el fenómeno del narcotráfico. La Presidencia de Turbay Ayala y de los militares torturadores en las caballerizas de Usaquén. La Presidencia de Betancurt y sus terribles omisiones en el Palacio de Justicia y en la catástrofe de Armero. La creación de las Autodefensas Unidas de Colombia . El exterminio moral y físico de la Unión Patriótica, el asesinato de Galán, de Antequera, de Pardo Leal, de Bernardo Jaramillo, de Pizarro, de Cano, de los dirigentes indígenas y sindicales. La consolidación del secuestro como método de guerra.. El asesinato de Alvaro Gómez: no terminaríamos de enumerar los hechos históricos, y sobre todo los asesinatos, que se han perpetrado en nombre del Estado y de una eventual Revolución de Izquierda.

En el contexto de esta fiesta del absurdo, más allá de las millares de fosas comunes que convirtieron nuestro territorio en un desolado campo santo, en el país ocurren otras tragedias sociales que preferimos ignorar: la privatización del servicio de acueducto en centenares de municipios de Colombia, el desmonte gradual de la educación pública superior y, en el mismo orden, la privatización del lenguaje por parte de los medios masivos de comunicación y de los centros del poder.
En mi departamento, de años atrás, ocurren tragedias similares: las tierras productivas, en buena parte, han sido compradas por narcotraficantes y paramilitares para sus proyectos de turismo, desde La Tebaida hasta Quimbaya. Las calles de Armenia, y de los demás municipios se han convertido en antesala de la subcultura de los juegos de azar y del espíritu artificial y pernicioso de los casinos. En Montenegro, más de medio millar de niñas, ejerce los fines de semana la prostitución infantil. De tiempo atrás en el Quindio, la inversión social, mientras los ancianos pasan hambre y los niños desertan de sus escuelas, se afinca en el populismo y en el más precario asistencialismo. El arte y la cultura son aretes de un vestido lujoso que no conmueve a nuestros políticos y dirigentes tradicionales. Es más, para algunos de nosotros, artistas y gestores de la cultura, el presupuesto público se convierte en un botín que es necesario arrebatar a la creación y, en especial, a la educación en artes.
Pregunto: ¿acaso los derrotados, como decía Bufalino, somos inocentes?
La palabra, razón de ser de los escritores y de los poetas, está retenida y aprehendida por algunos mercaderes que dictan, desde sus lógicas, los nuevos significados de estos tiempos: al consumismo desaforado lo llaman necesidad y a la subversión la califican de terrorismo. Al acuerdo humanitario, los halcones y los personeros de este ambiguo Estado de Derecho, lo convierten en un asunto de palabrería barata y lo eluden con sofismas mediáticos.
Al amor, esa piedra preciosa tan escasa en este tenebroso socavón, lo llaman sexo.
En Calarcá, mi pueblo, existe un buen poeta que es un obrero de la construcción. Un ruso como los llaman en Bogotá. Ese poeta, que trabaja de sol a sol, financia con sus recursos la publicación de sus poemas: es más, termina escribiéndolos en las paredes de su casa en el barrio Gaitán.
Ese poeta, que mantiene viva la llama de la poesía en su corazón y en las calles de mi pueblo, no entiende, como pocos lo comprendemos, por qué la poesía se volvió en un país de poetas un artículo de lujo, un raro producto al que los jóvenes, y los niños, ya no tienen acceso. Tal vez, estimo, porque la palabra, como el agua, fue privatizada por los dueños del poder oficial.
En la puerta de su nevera vacía, y en el lenguaje que él ha inventado para decirse, escribió:

Prefiero
Que te las
Hallan cortado
A saber que esas manos
Con las que estás
Diciendo adiós
Son las tuyas.

Lo que quiero significar es que en medio de la cobardía que a muchos nos acogota, nos paraliza, existe, en medio de esta certeza de la incertidumbre, un hálito de lucidez y de energía espiritual que aún pervive en algunos colombianos.
Y que los escritores, como dice Sábato en su libro Antes del Fin, tenemos una responsabilidad insoslayable. Dice Sábato:

“El escritor debe ser un testigo insobornable de su tiempo, con coraje para decir la verdad, y levantarse contra todo oficialismo que, enceguecido por sus intereses, pierde de vista la sacralidad de la persona humana (...). Es arduo el camino que le espera: los poderosos lo calificarán de comunista por reclamar justicia para los desvalidos y los hambrientos; los comunistas lo tildarán de reaccionario por exigir libertad y respeto por la persona. En esa tremenda dualidad vivirá desgarrado y lastimado, pero deberá sostenerse con uñas y dientes.
De no ser así, la historia de los tiempos venideros tendrá toda la razón de acusarlo por haber traicionado lo más preciado de la condición humana”.

Al día de hoy, cuando los regeneradores se niegan a celebrar el acuerdo humanitario, ¿ quiénes somos los derrotados, y qué tan inocentes somos?



Espero que Solórzano Castaño entienda que hice mi mejor esfuerzo por leer bien su texto. Muchas gracias.






J.N. SOLÓRZANO CASTAÑO




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DESDE COLOMBIA.Oscar Zapata

HISTORIAS DEL PROLOGUISTA
Si de locuras esta lleno el espacio geográfico que habitamos, de locura esta hecho el universo artístico y literario por el cual transitamos a discreción. Las sorpresas de cada día, junto con el pan nuestro, se suceden unas detrás de otras sin solución de continuidad. De asombro en asombro, de perplejidades insólitas y de saltos de liebre, vamos de la mano en el colectivo que abordamos para hacer la vida amable y posible la convivencia pacífica. Al menos como aspiración dentro de lejanos y tercos moldes arquetípicos, esquivos, en donde la maledicencia o la ausencia de valores son un lugar común.
La última página del libro de José Nodier Solórzano "Historias del Prologuista" es la ruptura de la cinta en la meta de llegada y la raya del sentencioso triunfo de un autor que irrumpe con un nuevo estilo en el fascinante universo de las letras. A veces, no pocas, nos hemos aventurado a escrutar, con la imaginación, acerca o sobre los componentes intrínsecos del ser humano. ¿Qué será lo que tiene por dentro? - ¿Cómo lo hace? ¿Cuál es la formula o la receta de cocina? En el vaivén de las preguntas y respuestas sobresale la vida y obra que imponiendo el sello personal o en su terminología de comunicador su huella digital irrepetible como la de los habitantes del planeta.
El libro de Solórzano Castaño, aquí reseñado, es una increíble propuesta lúdica de corte humorístico y singular originalidad que nos permite a los raizales recrear el entorno en el cual nos movemos y nos hemos movido con personajes de carne y hueso arquetípicos, todos mezclados en la pantalla de la creatividad y genialidad del proponente que logra un producto de agradabilísimo sabor, perdurable como las cosas gratas, con marca de fábrica para recurrir en su lectura y determinarnos a la espera de nuevos productos de la misma factura del que ahora se nos ofrece a los desprevenidos lectores.
Un fallo sentencioso en materia de artes debería estar desprovisto de fríos análisis y de los considerandos propios de una sentencia judicial. En el arte, los componentes del veredicto deberán ser de otra índole. Un me gusta o no me gusta bastarían para relevar al diletante de consideraciones inútiles o estériles. En mi caso, el libro de Nodier es una sublime y agradable locura. Me gustó y muchísimo. Un veredicto, el mió, y ¡léelo!, una consecuencia sincera de querer compartir con otros lo vivido en las páginas que encierra el universo de un singular libro que denuncia, que propone, que burla burlando, que autocomplace, que caricaturiza, que juega y ante todo que le resta solemnidad a lo que para otros es pompa o lujurioso ego. Un fuerte abrazo para José Nodier y a su conglomerado, léase elenco, de amigos y gente que desfila a lo largo de las páginas de su libro que sonreirán ante la comedia y la genialidad de la asociación de miembros de la ficción-ficción.(Asoefifi.)
Oscar Zapata Gutiérrez

DESDE COLOMBIA. Elías Mejía

COMPENDIO DE UNA LECTURA PARA COMPARTIR[1]

Apreciado Carlos A.:

No, no hay poema. Esas cosas tan sencillas del Universo en expansión —que aleja sus partes hacia el borde inexistente del cosmos infinito— o en caída vertiginosa sobre sí mismo hasta tener el tamaño de una pelota de golf —a causa del aumento de la gravedad por la compresión extremada de la masa, que atrae irremediablemente hacia su centro a todas sus partículas— que generará una implosión, un Big Bang al revés, y un eslabón del eterno retorno al inicio, me tienen sin cuidado. Allá el Universo con sus programas. A mí, los míos, los nuestros.
Por ejemplo, me llaman mucho la atención las frases y teorías esclarecedoras que tienen que ver con el acto creativo en su mecánica, no en su profundidad. La profundidad es un estado natural, que de suyo contienen las creaciones que de verdad puedan exhibir este apelativo. Me refiero, en este caso, a la publicación que se hace en el número 85 de la revista El Malpensante, —magnífica traducción de Margarita Valencia—, del ensayo intitulado VIOLENCIA, fundamental en la obra, el pensamiento y la experiencia de Anne Bogart.
Anne Bogart es una de las figuras más representativas del teatro estadounidense contemporáneo, gracias, principalmente, a sus argumentos teóricos expresados en el libro Puntos de vista escénicos “…en los que fundamenta su trabajo. Con el objetivo de proporcionar un lenguaje que permita interpretar las vicisitudes de todos los actores implicados, Bogart crea un universo único”[2]. Anne Bogart tiene otros escritos relacionados con la dirección de escena: Introducción á la dirección de escena. Siete ensayos de arte teatral.

Leyendo el ensayo mencionado, llegué a sentir cómo apalancaba mis propias sensaciones, mi forma de trabajo cuando escribo y mi propia concepción de lo que debe ser una persona comprometida con cualquier empresa artística. Por ejemplo, dice la dama:

“Aprendí la palabra irimi cuando estudiaba aikido, un arte marcial japonés. Significa, en una traducción elemental, “participar”, pero también puede ser traducida como “escoger la muerte”. Ante un ataque, uno siempre tiene dos opciones: irimi, participar, o ura, hacer un rodeo. Cuando se ejecutan adecuadamente, ambas opciones son creativas. Participar o escoger la muerte significa participar a cabalidad, entendiendo que se acepta la muerte si ésta es necesaria. La única manera de ganar es arriesgarlo todo y estar plenamente dispuesto a morir. Si bien la idea resulta un poco extrema para la sensibilidad occidental, tiene mucho sentido en el terreno de la práctica creativa. Para lograr la violencia de la determinación, uno tiene que escoger la muerte en un instante determinado al actuar plena e intuitivamente, sin pararse a pensar si esa es la decisión correcta o si será la solución definitiva”.
“También es importante saber cuándo optar por hacer un rodeo (ura). La paciencia y la flexibilidad son un arte. Hay un momento para hacer un rodeo y un momento para participar, y no es posible saber con anticipación cuál es cuál. Hay que sopesar la situación y actuar de inmediato. No hay tiempo para la reflexión al calor del acto creativo: sólo se cuenta con la conexión con lo que está sucediendo. El análisis, la reflexión y la crítica deben surgir antes o después, pero nunca durante la representación.”

En el acápite anterior habla, por supuesto, del actor en escena, quien debe solucionar sobre la marcha, digamos, cualquier olvido propio o ajeno de los parlamentos, para que la función continúe sin que sea notorio el tropiezo y la obra se vea perfecta. Decisión crucial, definitiva, que no alcanza siquiera a producir angustia pero que traza en el aire, de manera perfecta e irrepetible, una línea que segundos antes era inexistente.

Citando a Víctor Shklovsky, “el formalista que indudablemente influyó en Bertolt Brecht con sus ensayos sobre el formalismo ruso escritos en 1920”, dice de nuevo la dama:

“A nuestro alrededor, escribió, todo duerme. La función del arte es despertar lo que está dormido. ¿Cómo se despierta lo que está dormido? De acuerdo con Shklovsky, uno lo voltea un poco hasta que se despierta”.

“Bertolt Brecht, probablemente influido por los escritos de Shklovsky, desarrolló teorías sobre la conversión de lo extraño en familiar y de lo familiar en extraño en la articulación del efecto de alienación (Verfremdung). Es probable que en su aproximación a la actuación en las tablas haya recurrido a la idea de voltear algo, distorsionarlo hasta volverlo ajeno y entonces despertarlo para verlo como si fuera nuevo.”

Observemos qué maravilla para encontrar y describir la metáfora, la aparición del verso “claro y distinto”, el encuentro con lo desconocido, con la sensación que siempre hemos llevado dentro, dormida, al alcance de todos, pero que en principio nadie sino el poeta puede percibir.
Me decía entonces, mientras continuaba leyendo el ensayo: Asombroso cómo se logra ese efecto de novedad con sólo voltear un poco el objeto, con sólo mirarlo desde el esguince, la dislocación, el efecto cubista, la literatura underground, la caricatura, la parábola agregada a una compilación que tenga objetivos definidos de enseñanza; pero, sobre todo, desde el poema —la caricatura poema, la actuación poema, la estatua poema, la intención poema—; es decir, desde los hechos artísticos que sin explicación razonable, sólo con mostrar que estaban ahí, acercan a lo cotidiano mediante una sensación de claridad, de nuevo entendimiento.
Buena teoría, seguía diciendo para mis adentros, aplicable a la poesía escrita para causar un efecto de atracción inevitable al lector. De lo contrario, no llegamos a ninguna parte. El rojo será el mismo y tedioso rojo, mientras el viento no lo haga ondear en la tela de una bandera que desciende en picada sobre un pastel de manzana —o de mierda, según Jámeson Alberto[3].

“[…] Los espectadores de teatro deben estar concentrados en los acontecimientos pero también ligeramente perturbados por lo que está sucediendo. Las interacciones en escena deben ser frescas y salvajes e imposibles de ignorar. Los actores deben enfrentar la temible tarea de despertar clichés dormidos. Por ejemplo, las palabras “te amo” han sido dichas tantas veces que no significan nada, a menos de que se las haya despojado de significado, distorsionado y ofrecido como nuevas. Cuando el actor define la acción antes de ejecutarla, la acción está dormida. No brillará. El actor se relaciona con los materiales a la mano para despertarlos, volverlos salvajes. Para poder liberar el potencial en una palabra o en una acción, el actor debe representarla de tal manera que no describa su significado sino que la voltee ligeramente, de manera que la multiplicidad de significados potenciales se torne evidente y se haga presente”.

Aquí recuerdo la sorpresa del lírico poeta Noel Estrada cuando me escuchó decir en un poema-caricatura-del-magreo-de-amor-adolescente: /“Para qué volver a estrujarlos entre mis dedos, / quiero arrancar tus pechos y arrojarlos contra el muro”.

Y agrega Anne las siguientes palabras de Jerzy Grotowski, aporte magistral para el creador, llenas de alientos para quienes creen que todo está dicho, que en el arte todos los temas han sido agotados; el matiz es lo nuevo —verdad de Perogrullo:

“Si se puede definir un fenómeno como “es eso y sólo eso”, quiere decir que sólo existe en nuestras cabezas. Pero si existe en la vida real, no podemos esperar definirlo completamente. Sus fronteras siempre serán móviles, y las excepciones y las analogías no cesarán de aparecer”.

¡Todo tan aplicable a la creación literaria! Así, cuando la dama cita a Samuel Alexander, dice: “El poema le es arrebatado al poeta por el sujeto que lo excita”. El poema no estaba, y, de repente, algo externo te lo saca del sombrero, te convierte en taumaturgo.

Pero lo mejor está por venir en el ensayo de Anne Bogart:

“No pasa nada si uno no sabe lo que hace y no tiene todas las respuestas. Pero la pasión por algo y la excitación que nos suscita nos llevará lejos a través de la incertidumbre. Si uno es inseguro y no sabe muy bien qué está haciendo, no hay problema. Lo importante en este caso es trabajar con miras a la precisión. Hay que ser exacto con lo que no se sabe”.
“[…] A la audiencia le importará algo si uno hace que sea importante. Si uno se ocupa de algo, aunque sea por un instante, el compromiso de nuestra atención creará la tensión de la atención. Si el actor y el director (yo, Elías Mejía, agrego: el compilador, el caricatógrafo, el crítico, el poeta) no se ocupan de algo con determinación, la audiencia no se ocupará de ello tampoco. Será invisible. El acto de la decisión le da presencia al sujeto”.
“[…] Decidir es un acto de violencia, y sin embargo la determinación y la crueldad forman parte del proceso de colaboración que el teatro ofrece. De las decisiones brotan las limitaciones que a su vez exigen el uso creativo de la imaginación”.

“Trabajo con una compañía, la SITI Company, porque es un grupo de artistas que han aprendido a disentir con generosidad. Desarrollamos una forma de usar la violencia con gentileza y compasión. Esta aproximación es esencial para mi trabajo. En últimas, ser cruel es un acto de generosidad en el proceso de colaboración. En el fragor del ensayo, solemos decir que las ideas son baratas. Las ideas van y vienen pero lo que es importante es el compromiso con una alternativa y con su claridad y su capacidad de comunicación. No se trata de la idea correcta, y ni siquiera de la decisión correcta, sino de la calidad de la determinación. Tratamos de trabajar intuitivamente entre nosotros, […] y en el momento indicado, participamos. Escogemos la muerte”.

Este último párrafo te da incluso la razón.

El hecho de que me encontrara leyendo a Anne Bogart no me dejó responder de inmediato a las pasadas misivas-machete. Y, aclaro: todas las herramientas son hermosas, incluido el machete[4], pero, estéticamente, prefiero el florete: es más liviano. Además, el machete, por su connotación de violencia histórica que decapita y sirve para hacer el corte de franela y el corte de la mica, no me merece la más mínima consideración. Yo lo sacaría gustoso de las dancitas del folclor quindiano. (Hombre Elías, ¿por qué cayendo siempre en el ninguneo?)

Un abrazo,

Elías Mejía

[1] Este escrito hace parte de una larga correspondencia sostenida entre Jaime Lopera Gutiérrez, Carlos Alberto Villegas Uribe y Elías Mejía, en la cual se trató a profundidad, con la irresponsabilidad o el recato que confieren los heterónimos, el asunto de la creación literaria, sobre todo en el Quindío. De tal manera que ésta es una carta dirigida a Carlos Alberto, en la cual me niego a continuar una discusión bizantina sobre quién es o no poeta en nuestra tierra, e incluso me niego a hablar de cosmovisiones personales. Por la condición íntima de carta, hay un exceso de entrecomillados que aleja el texto de la calidad que debe tener un ensayo serio. Sólo pretendía compartir con él —y con el doctor Jaime— una lectura. Hago pública esta carta a petición de Carlos A., que siempre nos invita a gozar de su generosidad poniendo a nuestro servicio la revista actual Termita. Si al comienzo digo que no hay poema, es porque Carlos A. pide uno que tenga como asunto la última carta suya, que a veces acostumbramos enviarle.

[2]Breve comentario en página de la Librería Internacional especializada en humanidades, LAIES.ES

[3] Personaje creado por Carlos Alberto Villegas Uribe (Petete) como uno de sus heterónimos, encargado de llevar a cuestas la responsabilidad del lenguaje llano y soez, que a veces considera necesario emplear en sus escritos.

[4] En el Quindío existe una danza en la que varias parejas de jóvenes se enfrentan en una esgrima preciosista con machetes, la herramienta más usada en la zona cafetera para limpiar de malezas los cultivos. Con esa herramienta, se llevaron a afecto masacres incomparables y sanguinarias durante la violencia política de mediados del siglo pasado.

18.5.08

DESDE COLOMBIA. Hugo Hernán Aparicio


OLGALUCÍA JORDÁN,
FOTÓGRAFA DE ALMA ENTERA

Juan Antonio Roda bajo la lente de Olga Lucía Jordán. Página web BLAA

Sofía es la niña de la casa, la princesa pug de escasos centímetros de altura y 10 años de edad canina, que en el saber popular equivalen a 70 en la escala humana. Mediante un proceso inapelable de evaluación, observa a través de sus esferas oscuras los gestos del visitante, escucha las formalidades del saludo, y decide su propia actitud, en rango que va desde la indiferencia hasta impúdicas contorsiones de gozo. Es la soberana de este templo-galería que Olgalucía Jordán, referente en Colombia y otros países como fotógrafa profesional de élite, expositora, maestra, e ilustradora de 31 libros de alta gama editorial, ha consagrado al arte: su apartamento de la carrera séptima, pocas cuadras al norte de la Avenida Chile; quinto piso que amortigua el fragor de la arteria bogotana. Egresada de la Facultad de Artes de la Universidad Nacional, con extenso oficio pedagógico y administrativo en la Universidad Distrital de Bogotá, colaboradora habitual de, Revista Diners, Semana Colección, Credencial; de sellos como Norma, Villegas editores, Ediciones Gamma; con eventos de exhibición en varias ciudades de América y Europa; reseñada y entrevistada por críticos, comentaristas, e incontables medios de comunicación, Olgalucía Jordán alcanzó hace tiempo la integralidad artística y humana. Su catálogo editorial es multitemático: rostros humanos, arquitectura, arte y artistas, música, paisaje, naturaleza, gastronomía; captado y registrado todo ello, obedeciendo a intenciones esenciales, con rigor práctico y hallazgo estético.
La noche, húmeda, desde las ventanas, es big bang de luces de metrópoli en expansión. Dentro, el confort de hogar que proveen tapete, poltronas generosas; la profusión de lienzos, cartulinas, esculturas, con firmas que sobresalen en la plástica contemporánea nacional. Sin concesiones al muro desnudo, al nicho, a las superficies del mobiliario, a la usual intimidad de los cuartos de baño, de ropas, la cocina, el estudio biblioteca de su hijo, León, director de cine, actualmente en París; por doquier, cromos, volúmenes y formas que seducen e invaden. Feliz antítesis del auge minimalista. Un torso masculino, monotipia de Luis Caballero -presea obtenida por la sesión fotográfica en su estudio de la Ciudad Luz-, una escultura en tamaño natural de Sofía, confundible en la penumbra del vestíbulo con la modelo; dominando la sala, Maripaz Jaramillo; abstracciones metálicas de Negret… pinturas, grabados, Grau, Manzur, Hernández… más de 200 obras de artistas netos, cada uno con su propia asignación de anécdota o afecto, conforman la colección personal que desde luego no incluye el acervo fotográfico de la anfitriona, propietaria y curadora.
Tras la ronda de observación, un diálogo que ilumina. Nuestra presencia allí obedece al orden sincrónico. Horas antes, el inefable amigo, cómplice de andanzas, Óscar Zapata –autor de la novedad minicuéntica, Bajo la Caparazón de la Tortuga-, propone redestinar un domingo de tedio invernal para devorar con su automóvil los kilómetros que separan a Calarcá de la Feria del Libro.
A media tarde, salvadas Cordillera Central y llanuras del Magdalena, deambulábamos por Corferias entre la enorme muestra editorial. Ignora Óscar que el viernes anterior, mientras recorría la exposición El Alma de las Flores, de Olgalucía, en la sala Roberto Henao Buriticá de la Gobernación del Quindío, en Armenia, reseñada con esmero por escritores y amigos en el respectivo catálogo, me lamentaba de la circunstancia inexcusable de no conocer en persona a la artista, emblema del talento humano calarqueño que desperdigado por el planeta, es orgullo e inspiración para quienes nos aferramos a la ventana pueblera.
Pues bien, henos aquí, en su refugio cosmopolita, complacidos con su conversación, cálida, matizando el relato vivencial, al ritmo de los atonales ronquidos de Sofía. Recién nos ha hecho llegar al vehículo donde esperábamos a Bibiana Bernal, editora de “Cuadernos Negros”, huésped suya durante los días de feria, a quien pensábamos raptar para retornarla a Calarcasita, la invitación perentoria: ¡que por favor suban!
A zapata, amigo de siempre, y a este intruso, nos ha dispensado idéntica bienvenida, la misma disposición para el encuentro grato, en cuanto a mí corresponde, memorable. Cómo no aplazar por un rato -convertido en casi tres horas- el regreso, a pesar del explicable cansancio, disuelto pronto entre la charla y una tisana de cidrón.
La indagatoria a que es sometida por nuestra cauta curiosidad, depara sorpresas. Quien suponga, por ejemplo, que tan distinguida fotógrafa cuenta con un equipo de auxiliares y utileros, de un arsenal de cámaras de última generación, sofisticados equipos de luces, filtros, trípodes, y demás accesorios, sufrirá una decepción.
Las imágenes impresas en sus libros y formatos de exposición, han sido tomadas y continuarán siéndolo, con luz natural, único e imprescindible insumo; con cámaras bastante comunes -herramientas básicas de labor-, al alcance de cualquiera. Así mismo, el revelado –cuando se requería- y el copiado de sus imágenes, son los mismos que ofrecen las empresas por todos conocidas. Es frecuente el desconcierto del personaje objetivo cuando Olgalucía se presenta con su elemental dotación; mayor aún cuando observa el resultado.
En cierta ocasión, cuenta, coincidí en el mismo lugar, para trabajos similares, con un equipo como el descrito antes, con auxiliares, luces, trípodes, etc.; yo, en cambio, hice mis propias tomas valida de una cámara corriente. Pude comparar los dos productos y me reafirmé en la modalidad de trabajo que siempre hice mía. El mensaje es rotundo: no es el instrumento, la herramienta, aquello que determina la diferencia entre tomas de diversa autoría. Poco tiene que ver la marca, características técnicas, o prestaciones del equipo, aunque algo podría atribuírsele a la experticia en su manipulación; sí en cambio juega, el esquivo equilibrio entre dominio de conceptos –perspectiva, profundidad, encuadre, balance cromático, etc.-, manejo de la luz, experiencia, y oficio; pero por sobre todo, el don sensitivo, la intuición del instante, del rasgo, del gesto, que sólo captan muy pocos, a través de concentración estricta. Son estos los ingredientes que concurren en lente, cerebro y obturador para producir una buena fotografía.

Marta Granados por Olga Lucía Jordán


No le incomoda el posible menosprecio inicial. Aún más, versatilidad y sencillez en el recurso técnico y en el trato personal, han sido ventajas bien aprovechadas. A la advertida soberbia o intemperancia de una que otra celebridad, ha opuesto su particular forma de ser, de abordar y modelar al personaje, con excelentes resultados. El ejercicio profesional le deja relaciones edificantes, amistades, que al igual que sus cuadros de colección la rodean, la blindan. Con la cámara, convertida en las sesiones de trabajo en una extensión de sí misma, y su autenticidad, ha abierto estudios y espíritus; ha recorrido campos, ciudades, países, atrapando aquello que para el común de los mortales es inasible. Por esa razón no tiene queja de nadie. Su ánimo desprevenido sólo guarda aprecio y gratitud, sentimientos que declara sin reservas hacia varias personas: los Mendoza, familia de periodistas, en especial Consuelo, mentora y amiga entrañable, más una lista interminable de cercanías espirituales.
Restan las anécdotas con los artistas. Por obvias razones de afinidad con su formación académica, quehacer profesional y gusto por la expresión plástica, son objetivos preferentes.
De ellos, en sus espacios de creación, durante extenuantes jornadas, ha obtenido bastante de lo más preciado de su propio trabajo.
A la cita con Fernando Botero, aceptó asistir en compañía del periodista encargado de la entrevista. Acucioso como ella, el locuaz reportero acaparó al pintor y escultor, ya para entonces precedido de prestigio mundial, al punto de reducir a diez o quince minutos la sesión fotográfica. Desde luego, el resultado no fue satisfactorio para la autoexigencia de la fotógrafa. El maestro le prometió una oportunidad posterior que no se hizo efectiva debido a problemas de seguridad y sucesivos aplazamientos de su regreso al país.
En París, Luis Caballero, estricto y temperamental, estuvo a punto de cancelar el encuentro por un retrazo de cinco minutos. Al final, terminó dedicándole, más tiempo del acordado, y una amistad que perduró hasta su muerte.
Con el maestro Negret ocurrió una contingencia insólita: después de la prolongada sesión, durante la cual fue necesario el traslado de esculturas con la ayuda de auxiliares del taller, cambios de vestuario del artista y otras adaptaciones, nuestra admirada fotógrafa advirtió que el rollo de su cámara (antes de las cámaras digitales) estaba mal instalado. Sin inmutarse, le comunicó el infortunio al conspicuo anfitrión, quien no tuvo inconveniente en repetir el ritual.
David Manzur le advirtió de entrada que sólo disponía de dos horas; terminó concediéndole cinco, hasta cuando la luz natural se agotó. De Alejandro Obregón, el bucanero mayor, conquistador vikingo que hizo de Cartagena taller y gozoso refugio, Olgalucía guardaba una imagen romántica.
En algún texto de García Márquez, leyó, hace años, que todo el caribe entraba por la ventana de su estudio. En realidad halló, además del colorido y monumental desorden, más la pila de camisetas de recambio, no una, sino varias ventanas estrechas, demasiado altas, por las cuales no podía entrar el Caribe, tampoco la luz, por estar selladas, con travesaños apuntillados
Una tregua momentánea en el sueño de Sofía, permite un hasta pronto efusivo. Pasajeros con destino a la entrañable Calarcá, favor abordar la alfombra voladora roja, motor 1.300, de Óscar.

HUGO HERNÁN APARICIO REYES

DESDE CUBA. Miguel Crispin Soto Mayor



Ruptura



Rompo la puerta
que me enmudece
y me olvida.

Rompo la cuerda
el lazo
y la rama que lo sostiene.

Rompo el rayo
que alumbra
cuando apetece.

Rompo la fe
y las imágenes.

Rompo el reloj.



Del poemario en preparación “En la redondez del Tiempo”

DESDE ITALIA. Diana Agamez

DESPLAZAMIENTOS


ESCAPISMO

El tiempo ha dibujado
un jeroglífico indescifrable
en el rostro de la abuela
En un laberinto de arrugas
se ha perdido
la ruta de su tiempo joven

El tiempo
como una oleada de años
ha borrado la huellas de sus días

Pero rebelde aun se asoma
por alguna ventana de su ser
una caricia que el tiempo
no devoró con sus termitas
una mirada traviesa
un deseo de bailar una danza alunada


descifrando el jeroglífico
descubriendo el laberinto
rescato
unas gotas de agua joven
un reloj detenido en la sonrisa
que precede al gemido

y el tiempo ¿el tiempo?
Hay algunas gotas que se le escapan al tiempo


LOS TRAJES SIN BOLSILLOS SON UNA CALAMIDAD

¡ qué pronto prende
Y qué pronto
se apaga una luciérnaga !
(Kiorai)


No es posible
guardar el mundo en el cuerpo
y eso atormenta a la abuela
rosada caminante de las rutas sabias

Se mira en la luna del espejo

registra el escaparate
refugio de una genealogía de recuerdos
y encuentra lánguidos trajes
que la esperan colgados en los hilos del tiempo

registra el escaparate
perturbada por un orden invisible
por un marido que se fue
y dejo la jabonera vacía
rastros de cabellos
en un cepillo centenario
pañuelos que guardan celosos
vestigios de un olor
que se resiste a marcharse de los recuerdos
besos atascados en la memoria
ella quiere guardar todo en su cuerpo
y tocarlo como monedas de oro
pero la memoria es una luz de luciérnaga
donde los recuerdos van y vienen
pero no se quedan
ella quiere guardar todo en su cuerpo
pero los trajes sin bolsillos son una calamidad.


JUANITA LLUEVE

Sentada en el pretil del tiempo
Juana se hizo mujer
Juana Juanita se bebe un café
y con una dulzura loca
atrapa miradas
y mata mosquitos en sus batatas
con su vestido de florecitas gritonas
ya no le avergüenzan sus nalgas
que suben y bajan
siguiendo el murmullo anhelante de sus caderas
lleva ya veinte inviernos
veinte veranos en el pueblo
y se abre como flor de sueño ligero
en mitad del monte
y de entre sus piernas sale el sol
que tras los palitos de la cerca derrite
las mañanas de algún buen amador

DESDE ARGENTINA.Rolando Revagliatti

Reunidos

Poemas (y algún microrrelato) de Rolando Revagliatti traducidos al rumano por Mirela Vlaica;
al portugués por Nilza Menezes, Ricardo Pinto, Nilto Maciel, João Weber Griebeler & Antonio Miranda; al italiano por Carlos Vitale, Silvia Favaretto, Wenceslao Maldonado & Giorgio Casadei Turroni; al francés por Catherine Maury & Philippe Caquant; al catalán por Pere Bessó i onzález.

Colección Recitador Argentino : N° 28
Nostromo Editores


abstracto

trozo abstracto expropiado de resquicios y fronteras
sellado cráter
basura amontonada en los orígenes
alas de la magnitud
y costras sobre senderos y marginaciones


abstrato

fatia abstrata expropriada de resquícios e fronteiras
selada cratera
sujeira amontoada nas origens
asas da magnitude
e crostas sobre caminhos e marginações


Traducido al portugués por Ricardo Pinto

A Sir John Mandeville
(siglo XIV), el testigo


I
Estuve ahí
en el paraíso
pero tampoco
del paraíso
puedo hablar

II
Tan poco
puedo hablar
del paraíso
Apenas
jurarles
que estuve ahí.

A Sir John Mandeville
(século XIV), o testemunho

I
Estive aí
no paraíso
mas nem
do paraíso
posso falar

II
Tampouco
posso falar
do paraíso
Apenas
jurar-lhes
que aí estive.


Traducido al portugués por Antonio Miranda


Año... ro

Desde hace un año menos
sueño
menos vivo
respiro con dificultad
añoro pronunciadamente
el espacio entre cada árbol
que había
el tren y hacia la ventanilla
me toca saludarte
emocionarte
dejarte haciendo que te vayas.

Año... ro


Da quasi un ano meno
sogno
meno vivo
respiro con difficoltà
rimpiango grandemente
lo spazio fra ogni albero
che intravedi
dal finestrino del treno in corsa
mi tocca salutarti
emozionarti
fingendo di lasciarti andare.

Traducido al italiano por Giorgio Casadei Turroni


felino en el dormitorio

respira conmigo
en mi pecho dormita nuestra gata
reposa sobre mí
apagó ya el motorcito emocionante
no dormirá mucho
pronto despertará
me mirará desde la especie
acercará sus bigotes a mi barba
aparentará volver a acomodarse
y como si tal cosa
hundirá sus patas en mi estómago
y saltará hacia otros ensueños en una orilla de la cama.


felino in camera

respira con me
sul mio petto dorme la nostra gatta
riposa su di me
spense ormai il suo motorino ronfante
non dormirà tropo
presto si sveglierà
mi guarderà dalla sua specie
avvicinerà i suoi baffi alla mia barba
farà finta di sistemarsi un’altra volta
e come se niente succedesse
sprofonderà le zampette nel mio stomaco
e balzerà verso altri sogni in un’estremità del letto.


Traducido al italiano por Wenceslao Maldonado

para mí

entré con dientes pero no con todo
me quedé afuera un poco
yo nunca fui a la escuela
yo
realmente
nunca vendí diarios
cuando yo medio no existía
yo era demasiado yo
para mí solo.


pour moi


je suis venu, je n’avais que mes dents
je suis resté un peu au dehors
moi je ne suis jamais allé à l’école
moi
vraiment
je n’ai jamais vendu de journaux
quand je n’existais qu’à moitié
j’étais déjà trop moi
pour moi seul.


Traducido al francés por Catherine Maury


“BUS STOP”

En la línea de mi vida concursando hallé
a caracterizada campesina
(y me hallé redimiendo atractivísimas
alternadoras en infectas tabernas)

Los muchos hombres de mi chica
los muchos
muchos hombres
los porqué tantos hombres de mi chica
y con todos
sus porqué tantos hombres
en el cercano pasado
me la llevo

Soy apenas un mocetón esquemático
e irrefrenable hallado
por mi chica en la línea de su vida.


“BUS STOP”

Ala línia de lameua vida enconcursar trobí
la camperola caracteritzada
(i em trobí redimint moltatractives
alternadores en infectes tavernes)

Els molts hòmens de la meua noia
els molts
molts hòmens
els per què tants hòmens de lameua noia
i amb tots
els seus per què tants hòmens
en el passat a prop
me la duc

Sóc amb prou faenes un xicarróesquemàtic
iirrefrenable trobat
per la meuanoia ala línia de laseua vida.

Traducido al catalán por Pere Bessó i González

DESDE FRANCIA. Pilar Agudelo


Pabellón de Colombia en el Festival de Cannes 2008


Del 14 al 25 de mayo, el cine colombiano está presente en el 61° Festival de Cannes gracias al apoyo de la Embajada de Francia, el Ministerio de Cultura de Colombia, a través del Consejo Nacional de las Artes y la Cultura en Cinematografía CNACC (ente que rige el destino de los recursos del Fondo para el Desarrollo Cinematográfico) y PROIMAGENES en Movimiento.


Este año, Colombia tiene una especial presencia en el Festival de Cannes a través de diferentes acciones y eventos apoyados por la Embajada de Francia:

Pabellón de Colombia, presencia por primera vez en el Marché du Film del 61° Festival de Cannes.

La Villa Internacional del Marché du Film en el Festival de Cannes está pensada como un lugar para encuentros y descubrimientos cinematográficos, ha sido reconocida universalmente como una ventana importante para la cinematografía mundial y como una posibilidad de reunión de los países participantes con los diferentes profesionales internacionales acreditados en el mercado. Durante el 2008, dado que la industria cinematográfica colombiana se encuentra actualmente en un proceso de internacionalización, se buscará cumplir con objetivos como favorecer las conexiones con la industria internacional, promover la vitalidad del cine nacional, mantener y construir nuevas relaciones públicas con el cine del mundo, fomentar al país como escenario de rodaje y poner a disposición de compradores, distribuidores e inversionistas películas y proyectos de los productores colombianos.

Adicionalmente podemos mencionar que para el 2008 a la lista de países y entidades que cuentan con presencia oficial en la Villa Internacional del Marché du Film de Cannes se suman por primera vez Bélgica, Emiratos Arabes Unidos, Jordania, Japón, Rusia, Ukrania y Colombia (stand 101 - Le Village International).

Presentación de proyectos y de las últimas producciones.

El Marché du Film, es uno de los mercados más importantes de cine del mundo, el cual se realiza paralelamente al festival con un gran impacto mediático. En este mercado encontraremos productores cinematográficos colombianos tales como:

Antorcha Films: Película Perro come perro, proyecto El vuelco del cangrejo
Autocine: Proyecto En coma
Diafragma fábrica de películas: Película La sociedad del semáforo
Dynamo Capital: Película Satanás, proyecto Nochebuena
Enic Producciones: Película Yo soy otro, proyectos La encrucijada, Una tumba a cielo abierto y Sargento Matacho
Freddy Ferhmann Productions
: Proyecto La hora de los traidores
Fundación Imagen Latina: Película En busca del rio, proyecto Vuela la paloma
Jairo Eduardo Carrillo: Película Nacidos bajo el fuego, proyecto En busca de Tanja
Laberinto Producciones: Película Bluff, proyecto ¿Qué hay para la cabeza?
Lobo Feroz Producciones: Proyecto Martín pescador
Lola Amapola Producciones: Película Te amo, Ana Elisa
Paraiso Pictures: Película Paraiso Travel
Rayhuela: Proyectos El páramo y García

Adicionalmente en Cannes 2008 estarán las siguientes empresas colombianas: RCN Cine, Hangar Films, Babilla Cine, Cineplex y Cine Colombia S.A.

Las cifras oficiales del 2007 en el Marché du Film son una evidencia contundente de la importancia que tendrá para Colombia su presencia en este mercado en 2008: 10.489 participantes, 4.084 compañías, 534 exhibidores, 92 países, 982 películas exhibidas, 1.590 proyecciones de ventas de las cuales 742 fueron premieres, 1.494 compradores, 3.270 productores y 667 directores de programación de festivales.

Lanzamiento de la Comisión Fílmica Colombiana CFC

En el marco del 61 Festival de Cine de Cannes, se lanzará la Comisión Fílmica Colombiana -CFC-, la cual ha sido encomendada a PROIMAGENES en Movimiento por el gobierno nacional. En el mes de marzo de 2008 el Ministerio de Cultura de Colombia destinó los primeros recursos para comenzar a hacer viable el proyecto. El objetivo de esta comisión es desarrollar una actividad estratégica de relación comercial en el exterior, mediante la promoción de nuestro territorio como destino para la filmación de producciones audiovisuales y de su potencial nivel de mercadeo y atracción para productores e inversionistas extranjeros. Prestará el apoyo necesario a equipos grandes y pequeños que necesiten llevar a buen término sus proyectos.

Toda la agenda de la Embajada de Francia en :
www.ambafrance-co.org

DESDE URUGUAY. Raquel Orzuj


SINFONÍA

De apuro
Fui
Tan solo
Yo misma!

Nadie puede decirme----

Nadie
Puede decirme
Quien soy yo

Aun
Con pasaporte
Con títulos
Y méritos

Nadie
Puede decirme
Quien soy yo!

Celebremos
Las luces
Y las sombras

No a las definiciones!

Es
Tan solo mi vida!

Intervalo final_

Y
Asi trepar la nada
Con un ritmo
Inventado

Entonces
Seré
Dueña
De todos los intérvalos!


Raquel Orzuj

.-

TERMITERO DE JUNIO

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